Entrar en contacto (superficial) con la valiosa herencia que legó (en materia espiritual) Santa Teresa resulta en sí, un ejercicio revelador, a la hora de repensar los temas fundamentales con los que se le relaciona; la oración, la contemplación, y la experiencia mística.

Nace un 28 de marzo de 1515 en Ávila, España. Siendo apenas una joven de 17 años, ingresa en el convento de la Encarnación, en la misma localidad. En medio de enfermedades y revelaciones, (aparición de Jesús y la contemplación de un Cristo llagado) realizaba su vivencia en el convento con insatisfacción, reclamaba austeridad y oración. No fue hasta 1560, después de múltiples adversidades, que se le concede la aprobación a su Reforma Carmelita, la cual consistía en volver a la austeridad, la pobreza y la clausura, ella consideraba que estos elementos componían el auténtico espíritu carmelita; esta reforma alcanzó la rama varonil, dirigida por San Juan de la Cruz, él dirigía a los Carmelitas Descalzos, fue un colaborador incomparable. Fallece el 4 de octubre de 1582 en Alba de Tormes, a causa de la tuberculosis, su cuerpo se mantuvo incorrupto, sus restos se distribuyeron por España. Es canonizada el 12 de marzo de 1622 por Gregorio XV. Es proclamada Doctora de la Iglesia el 27 de septiembre de 1970 por el Papa Pablo VI, siendo así, la primera mujer en alcanzar esta dignidad, gracias a sus importantes obras literarias de gran valor espiritual: Las moradas, Camino de perfección y Conceptos del amor de Dios, entre otras.

La oración marcó de un modo definitivo la vida de Santa Teresa. Para ella, la oración es: “la columna vertebral de la vida cristiana”. En la misa línea, afirmaba que el mayor reto de la oración radica en “ser amigo de Dios”.  Buscó sin descanso el modo más perfecto para vivir en oración, se empeñó en hacer de su vida una oración que agradara a su amado. Santa Teresa descubrió en la contemplación el culmen de la oración. Para ella, el contemplativo era aquel que mantenía una amistad estrecha con Dios. La contemplación pura consistía en recibir. Así pues, la oración viene a ser un hogar de amistad, entre el orante y su amado, abriendo así una relación mística en el amor. No todos pueden acceder a este “modo” de oración, puesto que Dios elige a quién se le concede esta gracia, sin embargo, los caminos de comunicación los decide Dios; “Dios tiene muchos modos de mostrarse”. (Camino Perfecto 34, 14) Santa Teresa apunta con firmeza que: “Dios se comunica no menos que como Dios”.

A ella se le propone como modelo de: “contemplativa en la acción”, salvaguardaba el tiempo-espacio de la oración, y a la vez, era pronta para el servicio y el buen obrar. Santa Teresa insiste en perseverar en la oración con humildad frente a Dios sin exigir o buscar experiencias sobrenaturales. Su testimonio testifica el deseo apasionado por alcanzar el “modo” más profundo de unión con Jesús. Tal fue su intimidad, que en su éxtasis recibe el don de la transverberación, (el corazón traspasado por un fuego divino) retratado espléndidamente por la escultura de Bernini. Para Santa Teresa la santidad consistía en: “andar con humildad, es decir, andar en verdad”, esto significa que: “humildad no sólo es reconocer los defectos y aceptar las humillaciones, sino descansar en los dones de Dios, apreciar todo lo bueno y verdadero como destellos de la gloria del Señor”, asevera Mons. Juan Antonio Reig, obispo de Alcalá de Henares.

En el marco celebrativo del 45 aniversario del doctorado de Santa Teresa y conmemorando paralelamente el V centenario de su nacimiento, se llevó al estudio su vida y pensamiento, bajo la óptica de algunas ciencias interdisciplinares, en el Congreso Mundial Teresiano que se realiza en la Universidad de la Mística, del 21 al 17 de septiembre, en Ávila. A Santa Teresa de Ávila se le concibe como patrimonio de la humanidad. Una vez concluido el Congreso, el Presidente de la Conferencia Episcopal Española afirmó que: “las palabras de Santa Teresa siguen vivas y siguen confrontando a los hombres de este tiempo”. El Cardenal Ricardo Blázquez aseguró que: “Santa Teresa de Jesús viene a ser una mujer admirablemente libre”; así mismo el Arzobispo de Valladolid subrayó que la Santa de Ávila: “es patrimonio espiritual de la humanidad como persona que ha tenido siempre en el centro a Dios”. Sin duda podemos afirmar que Santa Teresa de Jesús, o como bien es conocida, Santa Teresa de Ávila demostró que sólo Dios basta. Cada hombre puede enriquecerse con la lectura de sus escritos o con el simple conocimiento de su vida en sus experiencias. Ella es, un testimonio siempre actual.

 

Ewaldo Popoca

II de Teología

 

 

 

 

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