La Florecita del Carmelo como muchos la llaman o simplemente Santa Teresita, ha sido una mujer ejemplar para mi vida desde que la conocí al entrar al Seminario. Sin duda que desde ese momento ella y San Pedro de Jesús me han acompañado en esta gran aventura.

Lo poco que conocía de su vida eran cosas simples y tal vez para mí sin asombro: una mujer santa y reconocida por la Iglesia Católica como ejemplo para todos los hombres y mujeres del mundo. Paulatinamente fui conociendo su vida, su camino vocacional, su amor ardiente hacia Jesús y su Iglesia, haciendo todo con un amor especial, un amor único y sencillo; simplemente haciendo del momento más ordinario un momento extraordinario para conversar con el Amado y ofrendarleamor, esfuerzo y oración, obteniendo así una combinación perfecta de entrega a Dios y un acto exigente de imitar para cualquier individuo.

Al conocer la persona de Teresa y su espiritualidad pronto la adopté como mi madrina espiritual. Su[1]  doctrina espiritual ha sido para mí una enseñanza e invitación para esforzarme y llegar a ser santo mediante las acciones diarias que en ocasiones se vuelven rutinarias. Ella logró hacerse una sola cosa con Jesús mediante estos actos, mediante actos perfectamente ordinarios.

Para mí el concepto de santidad era inalcanzable y muy lejano de idealizar, Santa Teresita me enseña que esto es posible. Ella buscaba en cada instante santificar a Dios mediante obras sencillas, para Teresita no era necesario llevar a cabo actos heroicos ni grandes obras para alcanzar la santidad o agradar al Buen Dios:

"Siempre siento la misma confianza audaz para convertirme en una gran santa, porque no dependo de mis méritos, ya que no tengo ninguno. Es sólo Él, contentándose de mis débiles esfuerzos quien me va a levantar hacia Él mismo y, cubriéndome con sus infinitos méritos, podré ser santa".

Es así como Teresita, en tan poco tiempo, me ha cautivado y me invita a cambiar el ritmo de vida para poder encontrar a Jesús dentro de mí, a ansiar fuertemente una vida adherida a Jesús, un anhelo loco y extremo por querer ser santo, seguir su ejemplo y así poder amar de la misma manera a Jesús y un día poder decir: “ya a nada tengo miedo, pues su paz me ha inundado y el fuego de su amor nunca se apagará. Mi amado es para mí y yo soy para mi amado”

Después de su muerte en 1897 hasta nuestros días Santa Teresita con solo 24 años de vida dejó un gran modelo de entrega y servicio que debemos de seguir; ella ha sido ejemplo de vida para muchos hombres y mujeres famosos, científicos, médicos y otros muchos personajes. Entre ellos destacan el Papa Francisco, Édith Piaf una cantante francesa, y Henri Bergson un destacado filósofo, y sin duda para grandes santos y beatos como San Pío de Pietrelcina, San Maximiliano Kolbe, San Pedro de Jesús Maldonado, San Juan Pablo II, Beata Teresa de Calcuta cuyo nombre eligió en honor a santa Teresita y María Inés Teresa Arias beata mexicana.

Teresita es una de las santas más veneradas en la Iglesia católica, de origen francés y vida monástica dentro de la Orden de las Carmelitas Descalzas, es Doctora de la Iglesia y patrona universal de las Misiones. ¡Pidamos su intercesión para que también podamos ser fuego, profetas y apóstoles y así llevar a Jesús a todos los rincones de la tierra!

 

Santa Teresita del Niño Jesús, ¡Ruega por nosotros!

¡Préstame tu vida Teresa, préstame tu corazón!

 

Fernando Riojas

Filosofía III

 [1]

 

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