En el año de 1947, siendo rector Mons. Manuel Talamás Camandari, se da un aumento de seminaristas, llegando a ser 136; al grado de que se tuvo que rechazar algunas solicitudes. De aquí brotará la necesidad de construir un Seminario Mayor que albergue solamente a los alumnos de estudios superiores de Filosofía y Teología, y dejar el antiguo edificio para los menores, que son la mayoría.

Esto era el fruto del trabajo de toda la diócesis con el Obispo a la cabeza. Ya hemos hablado del amor especial de Don Antonio Guízar por el Seminario y cómo no dejaba de motivar a la comunidad católica a ayudarlo en todas las formas posibles. Esto le fue reconocido por la Santa Sede, cuando le entregó  el Palio de arzobispo, el 4 de abril de 1959, por manos del Delegado Apostólico D. Luigi Raimondi: “ustedes, amados hijos de esta diócesis han sido testigos de las labores apostólicas llevadas a cabo con abnegación y sacrificios heroicos por vuestro amadísimo Prelado, hasta los últimos confines de la diócesis… El bien de las almas, la educación cristiana de la juventud, la vida espiritual , la pureza de costumbres, su clero, su seminario: éstas han sido las preocupaciones constantes de su mente y de su corazón y a ellas ha consagrado todas sus energías y actividades.”

En el mes de julio de 1950, se anuncia una gran noticia para toda la diócesis de Chihuahua por medio de la revista “Juventud Sacerdotal”: “Con el favor de Dios, pronto se empezará a construir ¡el Seminario Mayor de Chihuahua!”

El 1 de noviembre, coincidiendo con la declaración del Dogma de la Asunción al cielo, en cuerpo y alma, de la Santísima Virgen María, es colocada y bendecida la primera piedra del Seminario Mayor, que llevará el nombre de Seminario Mayor de la Asunción de María. Sin embargo la construcción, comenzó hasta enero de 1952. Ese año, el día del Seminario, que fue el 23 de marzo estaba tapizado por carteles alusivos a la construcción recién iniciada del Nuevo Seminario.

En el año de 1953, se celebraron en la diócesis las bodas de oro sacerdotales de Don Antonio Guízar. Como un fruto más en sus 50 años de vida sacerdotal el Obispo ve crecer el Nuevo Seminario que para junio se continúan los trabajos en las dos alas del proyectado Seminario. Tres años después de la primera piedra ve unos muros erguidos que se levantan como un signo de esperanza para combatir a su enemigo número uno: la escasez sacerdotal.  

Para principios de 1956 los trabajos de construcción estaban tan avanzados, que ya se podía hablar de su futura inauguración.

El día del Seminario de ese año, 11 de marzo, se anunciaba una pronta conclusión de los trabajos, para ellos se pedía nuevamente el apoyo de todos.

Por fin, el 30 de enero se inauguró el Seminario Mayor de la Asunción de María. Se vieron así coronados los sueños del anciano Pastor, los esfuerzos y trabajos del rector, la ilusión y esperanza del pueblo católico de Chihuahua. ¡Ya tenemos nuevo Seminario! ¡Gracias a Dios! Eran los gritos de la multitud que se congregó en el Seminario para tan magno acontecimiento.