Mt 5, 38-48.

Obra siempre el bien

El Señor Jesús sigue siendo tajante al presentar el estilo de vivir de unverdadero discípulo, había partido todo desde las famosas bienaventuranzas, posteriormente, diciéndonos que somos luz del mundo y sal de la tierra, para después afirmar  que no ha venido a abolir la ley ni los profetas, ciertamente retoma el “antes se les dijo”, paraahora decirnos él: “pero yo os digo”. Dándonos a entender quesu Palabra tiene autoridad, es la de un legislador, que desde el amor,  perfecciona la  vida del nuevo creyente. Por eso afirmará. “Si su justicia no es mayorque la de los escribas y fariseos, no entrarán en el reino de los cielos” (5,20). No pide simplemente el cumplir una ley o mandato, por el hecho de cumplirlo; quiere ayudarnos a caer en la cuenta en el verdadero espíritu de ese mandato, ayudar a la persona vivir con integridad su dignidad de ser hijo de Dios y de verdadero discípulo suyo.

Somos invitados a tomar muy en serio la Palabra de Jesús: Haz el bien a tu prójimo, en cualquier circunstancia, sin medida y edificando. Nos invita a salir de parámetros comodinos y a los cuales nos acostumbramos creyendo que estamos bien, porque nos apegamos a la norma.

Nos anclamos a ideas, costumbres y estilos de ser que no delatan la vida de un hijo de Dios. Es fácil tratar bienal que me trata bien, saludar al que me saluda, ayudar al que me ayuda,  pero cuando las cosas no son así, se percibe quien está dispuesto a hacer vida el evangelio. Cuando estamos dispuestos a romper esquemas egoístas y viciados, comienza la libertad de alguien que ha hecho suyo el espíritu del evangelio, el amor al prójimo por amor a Dios.

Pidámosle al Señor un corazón como el suyo que sepa amar, perdonar, comprender, aceptar, valorar, servir a los demás y glorificar al Padre celestial. Y se hace realidad lo que nos decía el Señor semanas atrás. “Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.”

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