BIENAVENTURANZAS

LA RUTA PARA NUESTRA VIDA CRISTIANA

 

Leyendo el capítulo cinco del evangelio de Mateo encontramos un discurso de Jesús en la montaña y ahí contemplamos las tradicionalmente llamadas Bienaventuranzas; son el centro de la predicación de Jesús y la ley de Jesús, pero no es una ley al estilo de un nuevo código de conducta moral, ya que no podemos reducir el cristianismo simplemente a una serie de pautas de comportamiento. Las bienaventuranzas son un nuevo tipo de ley, una ley que responde a nuestra necesidad esencial de felicidad.

Las bienaventuranzas hemos de entenderlas como la invitación a ser felices, son como el mapa de ruta camino a la autentica felicidad. Me imagino a Jesús pronunciándolas con tal solemnidad que estalla de alegría ante la proximidad del Reino de los Cielos y pronuncia este sermón, pues Jesús es el hombre Bienaventurado.

Las bienaventuranzas son como una radiografía de Jesús, han sido su programa de vida, y se nos proponen como un retrato de Jesús para seguirlo. Ser bienaventurado es ser como Jesús: dichoso, feliz, gozoso. Todos tenemos el anhelo de esto, de ser felices, pues las bienaventuranzas nos ofertan esa felicidad. Éste es el camino a la felicidad: pobreza, mansedumbre, hambre de justicia y paz, misericordia, pureza de corazón y aunque caminemos por aflicción y persecución la felicidad nos aguarda en el Reino de los Cielos.

Son por tanto un ideal pero muy realizable en nuestro día con día, son nuestro programa de vida y de santidad, es por ello que se ha dicho que las bienaventuranzas son el tesoro espiritual más puro de la humanidad, sean pues nuestro tesoro, sean nuestra meta y vocación.  

Pbro. José Carlos Chávez

Comment