Mc 1,12-15

Ya comenzamos este tiempo de gracia y bendiciones. En éste primer domingo de cuaresma, el evangelio nos lleva a contemplar a Cristo Jesús, el Señor, impulsado por el Espíritu a ir al desierto. El desierto será la oportunidad donde El manifieste la confianza y el abandono en el Padre, venciendo cualquier clase de tentación causada por el enemigo, tratando de desviarlo.

El mismo Espíritu que lo impulsó lo va a acompañar durante toda su vida para cumplir perfectamente la voluntad de su Padre. Ungido para llevar a cabo del Plan de Salvación, responde eficazmente y así mostrarnos como hacer frente al maligno.

Somos invitados a vivir este tiempo, unidos al Señor Jesús;  también ungidos para perseverar y estar alertas contra todo aquello que pretendiera desorientarnos.

También somos invitados a vivir nuestro propio desierto, para crecer, fortalecernos y abandonarnos en el Señor. Será tiempo para madurar en la fe, en la respuesta que estamos dando como discípulos misioneros convencidos en que somos peregrinos a la casa del padre eternos.

Contamos con la fuerza, el poder y la luz del Espíritu Santo para perseverar firmes y no desfallecer.

Que no sea una cuaresma más. Que sea tiempo de gracias para afianzar nuestro si al Señor.

 

Pbro. Ildefonso Acosta  

 

Comment