La liturgia de la Palabra que contemplamos este domingo XXXII del Tiempo Ordinario nos muestra la escena conmovedora y aleccionadora del óvolo de la viuda pobre. La viuda ha dado una cantidad insignificante y miserable, ha echado 2 moneditas de cobre de ínfimo valor (una cuarta parte del as), aquellas moneditas, suponíancon toda posibilidad sustraerse el pan de la boca, ella vive probablemente mendigando, no tiene marido. Su sacrificio no se notará en ninguna parte, la economía del templo no se sostendrá con su aportación, su gesto no sirve prácticamente para nada, no transformará la historia.

Pero Jesús, que no mira las apariencias,  lo ve de otra manera: despojándose de su única riqueza deja ver la riqueza de su corazón grande y de su confianza en Dios. Esa pobre vida ha echado mas que nadie. Su generosidad es mas grande y autentica. ¿Cuánto ha echado? Ha echado mas que tu y que yo, ha echado no la PARTE, sino el TODO. no lo sobrante sino lo necesario, todo cuanto poseía, todo cuanto tenia para vivir.

 

Esta escena nos invita a la genuina generosidad cristiana y no a la mera filantropía. La generosidad no es un negocio cuantas veces damos ofrenda para recibir aplauso; damos lo que es deducible de impuestos; nos dedicamos a dar de lo que nos sobra; tranquilizamos nuestra conciencia con las migajas que caen de nuestra mesa; nos desprendemos de objetos inútiles, mueves inservibles, electrodomésticos gastados; entregamos a Caritas ropas y vestidosque ya no nos quedan o ya no están de moda y no nos gustan; hacemos pequeños donativos siempre y cuando quede a salvo el ahorrito para las vacaciones o el fin de semana.

 

¡Que duras nos resultan las palabras de Jesús! “los demás han echado lo que les sobra, pero esta que pasa necesidad ha echado todo lo que tenia para vivir” La verdadera GENERORIDAD consiste en IMPLICARSE. La viuda del templo al dar, se implican, en su ofrenda va su vida, su subsistencia, con su generosidad se ha puesto en peligro.

 

Preguntémonos: ¿Que parte de ti implicas en lo que tu das? ¿Qué tanto de ti estas implicando y va contenido en la ofrenda?. Sabemos muy bien dar lo que nos sobra, pero no somos capaces de dar parte de nuestro tiempo o de nuestro descanso. Damos cosas pero negamos nuestra ayuda personal. Ofrecemos a nuestros ancianos y abuelos, residencias, asilos y jardines cada vez mejor equipados, pero les estamos negando el calor de hogar y el cariño que nos piden. Reclamamos toda clase de mejoras sociales para las personas con capacidades diferentes, pero no nos agrada aceptarlos en nuestra convivencia cotidiana. En la misma vida familiar, nos es mas fácil llenar a los niños de cosas y juguetes que llenarlos de cariño y atención, nos resulta mas fácil pagarles con cosas el tiempoy el amor que no hemos invertido en ellos.

 

Las palabras de Jesús nos obligan a preguntarnos ¿Vivimos solo dando de lo que nos sobra o sabemos también dar algo de nuestra propia vida? ¡La verdadera generosidad no esta en el dar sino en el darse! Y sabemos que hemos empezado a dar cuando nos desestabiliza, cuando nos lleva al riesgo. Hasta que te afecte, es dar de lo que tienes para vivir, dar hasta que te cueste, dar de lo que tienes para vivir y eso es riesgoso y produce preocupación, inseguridad. ¿algún día haz experimentado el dolor de dar? Si tu respuesta es no, nunca tu ofrenda aun no ha sido perfecta.

 

 

 

“hay mas alegría en dar que en recibir” Act. 20,35. Seguramente conoces la alegría de recibir, pero ¿Conoces también al alegría que produce el dar? No se trata de dar sino de darse, lo mas valioso que podemos compartir no es de lo que nos llenamos en la vida sino compartir tu vida misma. Abre tus labios para esbozar una sonrisa, tus manos para brindar ayuda, tu corazón para dar el amor,  tiempo a tu familia, cariño a tus hijos, amor a tu esposa, consuelo al afligido, aliento al abatido, ánimos al apesadumbrado, dale alegría al triste, esperanza al pecador.

 

Amar hasta que duela decía Teresa de Calcuta. “Dar hasta que duela, y cuando te duela dar todavía más” no puedo parar de dar, tendré toda la eternidad para recibir. Dar hasta sentirlo, hasta que no puedas mas. Quizás no hagas grandes cosas porque lo importante no es CUANTO das sino CON CUANTO AMOR lo das. Esta es la clase de generosidad a la que nos invita Cristo. DESCUBRE LA GENEROSIDAD DE DIOS, HACIENDO TU LA EXPERIENCIA DE SER GENEROSO.

 

 

 

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