Nuevamente nos encontramos este domingo con Jesús que está en movimiento. Se dirige a Jerusalén a cumplir su misión. En este largo trayecto Jesús ha compartido con sus discípulos su propuesta de hombre nuevo, pero también les ha compartido cuál es su misión, qué es lo que Jesús alberga en su corazón. Ante esta revelación del Maestro los discípulos no han logrado captar su mensaje, no han entendido cómo se debe ser auténtico discípulo de Jesús; en domingos anteriores lo encontramos así: un Pedro que no quiere que se cumpla la misión de ir a Jerusalén, los discípulos que buscan poder, honor, atención, entre muchas otras actitudes que hemos ido escuchando en estos domingos.

En el Evangelio de hoy, por tercera ocasión Jesús les comparte su misión: “el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos” (Mc 10,45). ¡Y por tercera ocasión los discípulos no entienden! Marcos nos cuenta que Santiago y Juan pretenden que Jesús les conceda los puestos de honor. ¡Qué lejos están aún del maestro!

La respuesta de Jesús, como siempre, es contundente; y lo hace a través de otra pregunta ¿Son capaces de beber el cáliz que yo he de beber y de bautizarse con el bautismo con que yo me voy a bautizar? Juan y Santiago responden que sí, y efectivamente sabemos que así fue. Pero es interesante descubrir qué es lo que significa esta pregunta. En la época de Jesús beber de un mismo cáliz significaba compartir el destino, andar el mismo camino, compartir la misma misión. Y la palabra bautismo significa inmersión, descender a las aguas más profundas. De manera que la propuesta de Jesús es aquella de compartir su misión, de caminar con él, de tener las mismas actitudes y aspiraciones de Él. Bajar como él hasta lo más profundo, hasta los ambientes de muerte que nos sumergen, para que desde ahí, seamos capaces como discípulos y misioneros, de levantar a los hermanos a la vida. Una vida que Jesús entiende como amor, y aun amor que bien se puede traducir como servicio.

Ahora la pregunta no se dirige más a Santiago o Juan, ni siquiera a los otros diez discípulos ofendidos. Ahora Jesús le pregunta a los discípulos de hoy: a ti y a mi ¿Puedes beber del cáliz que yo he de beber?

Que el Señor nos conceda, en este domingo de la misiones (DOMUND) poder descubrir nuestra llamada a compartir la misión de Jesús. A vivir como Él, en un servicio constante hacia todos.

 

Pbro. Óscar Gaytán

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