¡Vas a morir!

 

No importa lo rico que seamos, o lo populares que seamos, o lo poderoso que seamos: un día todos vamos a “estirar la pata”. ¿Y eso qué? Podríamos decir… Pues no, es momento de reflexionar en lo que es más importante: ¿Qué debo hacer para alcanzar la vida eterna?

Hoy quizás somos ese joven del Evangelio, tenemos, poseemos, pero carecemos de una cosa, pero esencial. Salomón suplica, invoca, pide y prefiere la sabiduría antes que los tronos, las riquezas, las piedras preciosas, la belleza e incluso la salud. Salomón no se deja llevar por lo externo y material, sino invoca sabiduría para vivir lo externo y material en el justo medio, en su valor, no como desprecio sino en la libertad.

El jovennecesita dejar, necesita colocarse en las manos de los pobres. Su existencia necesita ser sumergida en la necesidad, en el abandono, en el servicio a los otros, en la donación; ahora es momento de iniciar un seguimiento sin estorbos, sin esclavitudes, sin prisión, sin sofocamientos. Es necesario dejar una riqueza que le ha puesto candados al corazón, que se ha convertido en peso para andar por el camino del discipulado.

Se hace necesario aventurarse y dejarse seducir por el camino del Evangelio: dejar los almacenes donde tenemos todo bien guardado, lleno de polvo y seguridades; dejar esos egoísmo guardados en stands, esa soberbias mostradas en vitrinas, esos poderes en envolturas de caramelo, que son útiles para un desfile, pero inútiles para el caminar de un discipulado.

¡Oh que gran tristeza!, se fue apesadumbrado: el joven dijo que “No”.

No hay negocio, no hay descuento, no hay oferta, no hay oportunidad de minimizar. Eso quiere decir para los apóstoles que es realmente serio el seguimiento. Es una advertencia para todos: no hay manera de recuperar lo que se ha dejado. No hay medias tintas.

Esa mirada de amor, esa mirada insoportable, esa mirada profunda de corazón quiere liberarnos y sacarnos de nuestras esclavitudes. Ahora es momento de sostener nuestra mirada en la de Jesús y responder. Muchos leyendo esta pagina del Evangelio se han sentido interpelados y han considerado que les afecta, y han respondido sí. Lo han dejado todo. Han sabido pedir sabiduría para experimentar la libertad. Realmente lo tienen todo porque llevan consigo solo lo esencial: Cristo Jesús.

De ahora en adelante en tu vida, en nuestras vidas, Dios es lo más importante. Busca a Dios como el joven rico, arrodíllate, y en esa mirada cara a cara,  dejaras riquezas… y lo tendrás todo.

Pbro. Ricardo Solís

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