Yo respondería tres... bueno, cuatro. ¿Y tú?

Sí, no te asustes. El ser mamá tiene un significado mayor de lo que conocemos. Va más allá que ser alguien que engendra hijos, que de por sí ya es demasiado valioso. La madre es la mujer ideal. A continuación quiero comparar algunas imágenes que llegan a mi mente al escuchar la palabra «Madre», para ello utilizaré un poema bellísimo del capítulo 31 del libro de los Proverbios dedicado para la mujer ideal, es decir, pienso yo, para todas aquellas que han recibido el don precioso de la maternidad. Me gustaría que te dieras la oportunidad de leerlo y compartirlo con esa persona especial a la que en este 10 de mayo de seguro felicitarás.

La primera de estas imágenes es nuestra madre Tierra. El Papa Francisco la sitúa en la profunda comunión entre los seres humanos y la asombrosa creación (Laudato Si’, 92). La Tierra es madre porque ha permitido reunirnos en ella y amamantarnos de sus bellos frutos; es quien debe enseñarnos siempre a vivir en fraternidad. Ella vale más que nuestro egoísmo, vale más que las piedras preciosas(proverbios 31, 10). La madre es por excelencia formadora para nuestra sociedad, por eso, es la imagen de la mujer ideal.

Luego, siendo bautizados, nacemos del agua y del Espíritu, y recibida la gracia de ser hijos de la Madre Iglesia Católica, ésta nos abraza con amor tomándonos a su cargo (CEC 1249). La Iglesia es madre, mujer ideal, porque nos muestra el camino correcto hacia la santidad que es Cristo mismo. Nosotros somos como hijos perdidos por nuestra debilidad e ignorancia, y por su amor nos regala la fe y abre sus manos y las extiende(proverbios 31,20). No nos condena, sin embargo abre su boca juiciosamente y su lengua enseña con bondad(Proverbios 31, 26).

La tercera imagen a quien también quiero referirme es la Virgen María, quien obedeció la voluntad del Señor, y en ella se encarnó nuestra salvación. Es modelo de la mujer ideal porque estuvo a los pies del Maestro en la Cruz. Ahora también se preocupa por los sufrimientos de sus hijos « ¿qué no estoy aquí que soy tu madre?». María nos recuerda que está con nosotros y siempre, por su favor, nos colmará de bienes. Ella es la bienaventurada, respeta al Señor y merece alabanza(proverbios 31,30).

Por último, pero no menos importante; la imagen de mujer ideal parece no estar tan lejos de nosotros. El origen de nuestra vida, en esta tierra, está grabada en nuestro cuerpo, el cual se formó durante varios meses en el vientre de nuestra madre terrenal. ¿Cómo despreciar a este maravilloso ser? Ella está dotada de un amor sobrenatural que se desborda por el cuidado de sus hijos, y capaz de darlo todo por el bien de ellos. Es importante, hoy y siempre, recobrar la dignidad que tienen nuestras madres en la sociedad. El Papa Francisco ha hablado de su importancia para la humanidad; son las indicadas para eliminar la indiferencia ocasionada por el individualismo que se respira en el mundo actual; son testimonio en los peores momentos, de la ternura y de la entrega; y son también quienes nos enseñaron las primeras oraciones y devociones cuando éramos niños. (Amoris Laetitia, 174) Oremos siempre por ellas, incluso por quienes no han podido dar un testimonio fiel a sus hijos; por las que se han quedado solas en el embarazo y piensan recurrir al aborto; por aquellas a quienes no les correspondía ser la madre, pero ejercen ese papel en el cuidado de los niños. Oremos siempre por ellas.
¡Feliz día de las madres! 

 

Joel Aguirre

Curso Introductorio

 

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