¡Lo que el Señor nos promete es mejor que la Copa de mundo! Así fueron las palabras del Papa Francisco, en la JMJ Rio de Janeiro 2013, dirigidas a más de tres millones de jóvenes provenientes de todo el mundo.
Un sueño posible. El futbolista profesional se prepara toda su vida para una sola meta: alcanzar a levantar la Copa del Mundo, de tal manera que hará de ésta su motivo para salir temprano a correr, llevar una dieta balanceada, intensificar su entrenamiento y llevar una disciplina en sus horarios. En fin, vivirá una serie de sacrificios fuertes y luchas constantes, todo por la Copa.

Jesús  al hablar del Reino mencionaba una característica principal: ¡Sólo los esforzados alcanzarán el Reino! Esto suena parecido a la disciplina del futbol ¿no? Pues, precisamente, el discípulo de Jesús se prepara toda su vida para una sola meta: alcanzar el Reino de Dios, de tal manera que hará de  éste su motivo para levantarse a agradecer a Dios por la vida, alimentarse de la Palabra y sacramento, intensificar su relación con Él y llevar una vida de escucha a la voluntad de Dios. En fin, vivirá una serie de sacrificios fuertes y luchas constantes, todo por el Reino.
Cada entrenamiento, cada hora de dedicación, cada esfuerzo tiene un gran valor porque te permite acercarse a alcanzar el objetivo. A esta manera de vivir y actuar, los cristianos  le llamamos  “santidad”, pues a través de  ésta, alcanzamos el Reino.
Mientras más practiquemos la santidad, estaremos más cerca de la Copa, o en este caso de la Corona de la Gloria. Aquel que se atreva a vivir la santidad, tenga la seguridad de que en un futuro estará disfrutando, celebrando en el Reino de Dios.

Mane nobiscum Domine.
Oscar Loya Terrazas
ilosofía III

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