Samuel Gómez primer aniversario luctuos

Conmemoramos el primer aniversario luctuoso de la partida de nuestro amigo y compañero Sami (seminarista asesinado en misión), y con ello nuestro corazón no deja de arder, sigue inquieto, sigue inflamado. Ayer (1937) San Pedro de Jesús Maldonado,  ahora (14 de abril de 2014) Samuel Gómez Veleta.

¡La sangre de los mártires engrandece a la Iglesia! (Tertuliano)

Y el ejemplo de entrega otra vez volvió a suceder en Chihuahua, dichosa tierra que ha sido bañada por la sangre de aquellos que han dejado todo por seguir a Cristo, que no han escatimado en nada, que han sido generosos "hasta llegar a la muerte y una muerte de cruz" (Fil 2, 8). Sí, ésta es la cruz por la que toda sangre es digna de ser derramada, la misma cruz de Cristo.

Se volvió a repetir la historia de hace dos mil años, se volvió a cargar la cruz en obediencia a la voluntad del Padre. Pero así como tuvo el mismo termino de muerte, debió tener el mismo término en la resurrección. ¡La cruz es nuestra mayor certeza! ¡La resurrección es nuestra mayor felicidad!

Sami, no se puede negar que estabas haciendo  la voluntad del Padre, que estabas cumpliendo con lo que te tocaba en el tiempo y el lugar en el que Dios te había mandado. Ahí estuviste y te llegó la hora, fue el tiempo  de encontrarte cara a cara con Dios ¡Dichoso el siervo que cuando llega el dueño de la mies, lo encuentra trabajando! (Mt 24,46) El dueño se alegró mucho contigo por encontrarte cumpliendo la misión.

La Iglesia es peregrina que camina hacia el Reino, pero tú corriste, no te esperaste ir a nuestro paso, sino que ahora esperas nuestro paso ante el Señor. Pues "Dios te ha concedido, a través de Cristo, no sólo la gracia de creer en Él, también de padecer por Él"(Fil 1, 28). Y así lo hiciste, ¡Si que padeciste, si que te entregaste!

Tu ejemplo es aliento al caminar. No te puedo negar la cierta envidia que te tengo, pues estas disfrutando plenamente, me refiero a que tu manera de llegar al cielo a causado en mi corazón un deseo ardiente de no buscar, ni anhelar otra cosa que no sea la vida eterna.

Gracias Sami porque entre lágrimas nos has recordado cual es el sentido de la entrega, hasta  donde puede llegar la donación de la persona a la voluntad de Dios.

¡Dichoso porque has elegido la mejor parte y no te será quitada! (Lc 10,42 )

¡VIVA CRISTO REY!

Oscar Loya Terrazas
Seminarista Filosofía III

Mane nobiscum Domine

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