El pasado martes, 17 de marzo, en el monasterio de Santa María de Guadalupe, la comunidad de las Hermanas Clarisas Capuchinas recibieron, junto con los Frailes Franciscanos Capuchinos, a la comunidad del Seminario Arquidiocesano de Chihuahua. Se tuvo en el lugar la celebración de la Santa Misa presidida por el Pbro. Lic. Luis Martín Barraza Beltrán, rector del Seminario, y concelebrada por algunos miembros del equipo formador.

 Dentro de la homilía el Padre Martín hacia énfasis en «la alegría que deben de tener los consagrados», tomando esto de la carta a los consagrados y consagradas hacia el año dedicado a la Vida consagrada de S.S Francisco; hizo referencia al final de la misa en cómo «la casa en la que habitan es formada la casa de Dios, donde el ambiente es propicio para la oración y la contemplación».

Al final de la misa se presentaron tanto el equipo formador como cada grupo del Seminario, agradeciendo sus oraciones y trabajo dedicado a la Iglesia y particularmente a la casa de formación de los futuros sacerdotes.

La hermana Esperanza del Corazón de María Rangel Rodríguez, quien tiene 28 años de profesa, daba las gracias por la visita e invitaba a seguir orando; platicaba que «la vida de una capuchina es, debe ser de  alegría… alegría por cumplir 350 años en México y 70 años en Chihuahua»

El carisma principal de las Clarisas Capuchinas «es la vida de contemplación […] oración encaminada por todo el mundo […] sobre la misión especial aquí en Chihuahua es la oración por la santificación de los sacerdotes de la Arquidiócesis».

Por último ella da un mensaje a las jovencitas «que abran su corazón al llamado, porque el Señor llama pero lo difícil es abrirse al llamado; el Señor sigue llamando en todo momento pero ahorita con tanto ruido, con tanta tecnología, no sabemos escuchar la Voz de Dios […]»

                       Manuel Guerrero Bueno

Filosofía II

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