El pasado domingo 13 de Diciembre el Arzobispo de la Arquidiócesis de Chihuahua, Constancio Miranda Weckman abrió junto con su presbiterio, seminaristas, religiosos y religiosas, así como cientos de fieles, la Puerta de la Misericordia, (en la diócesis se ubica en la Catedral Metropolitana de Chihuahua).

En punto de las 4 de la tarde esta celebración comenzó con una solemne procesión en la plaza de armas hacia la entrada principal de la Catedral; los fieles hicieron una valla para dar paso al ministro con el Evangeliario y a las personas que la encabezaron; al abrir y pasar por la Puerta de la Misericordia se celebró la Eucaristía.

Durante la celebración de la Eucaristía, se fue explicando el sentido de tener una puerta física, la cual es referencia del Año de la Misericordia. Cabe mencionar que con motivo de esta apertura, sacerdotes de la Arquidiócesis hicieron una campaña de confesión, al aire libre (antes de iniciar la peregrinación).

En la homilía el arzobispo expresó algunas palabras calve para entender este año extraordinario jubilar:

“En Jesús el amor misericordioso del Padre, se ha hecho visible. El Señor deja en la Iglesia la misión de anunciar de manera compasiva este amor…”

“Debemos ser capaces de dar y recibir misericordia…”

Explicó que lo necesario para alcanzar la indulgencia plenaria será, (se puede alcanzar por sí mismo, por un difunto, o en caso extraordinario por alguno que no pudiera atravesar la puerta por incapacidad):

·         Cruzar la Puerta de la Misericordia.

·         Procurar los Sacramentos de la Confesión y la Eucaristía.

·         Profesar nuestra fe (El credo).

·         Rezar por las intenciones del Santo Padre, el Papa Francisco.

La indulgencia puede ser ganada una vez al día, en la segunda puerta de la catedral (en el interior de la misma catedral), en todas las parroquias, rectorías, capillas del Seminario, en casas religiosas, incluso en los hospitales y en la cárcel.

 

Helder Hernández Montoya

Filosofía III

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