El día de ayer fue la entrega de sotanas de 30 seminaristas del curso Introductorio. El Seminario y la Iglesia en general se vistieron de gala para acompañar a estos jóvenes que siguen firmes en la decisión de convertirse en futuros pastores de Chihuahua.

La celebración comenzó a la una de la tarde, al escuchar resonar las campanas de nuestra Catedral Metropolitana. Conmocionó a los nuevos seminaristas y a los fieles que los acompañaron en este momento tan importante para los católicos.

La Santa Eucaristía fue presidida por Mons. Don Constancio Miranda Weckmann, Arzobispo de Chihuahua, quien cuestionó a los nuevos seminaristas:

"¿Están dispuestos a continuar en el camino de formación con entrega generosa y fidelidad a las exigencias que la vida del Seminario comporta?; ¿Quieren continuar en este itinerario, de tal manera que se vaya formando en ustedes la imagen y las actitudes de Cristo?; ¿Quieren formar en ustedes el amor por la Iglesia, por cada uno de sus miembros, especialmente por los más pobres y desamparados?".

Cada uno de los seminaristas con entusiasmo respondieron: "Sí, quiero", "La Iglesia los reciba con gran alegría, su decisión y compromiso lo ha recibido el día de hoy el Señor que los ha llamado, permitirá que continúen en sus santos propósitos".

El señor Arzobispo bendijo las sotanas; luego se hizo públicamente el compromiso de portar con dignidad este signo exterior. Los familiares y sacerdotes ayudaron a revestir a estos jóvenes. Entre lágrimas, aplausos y sonrisas, se expresaba la gran alegría que sentía la Iglesia por este acontecimiento. Fue un momento muy emotivo. Los seminaristas del curso Introductorio expresaban con gran entusiasmo este don inmerecido que el Señor hace en cada una de sus vidas.

Se aprovecha este medio para felicitarlos e invitarlos a que sigan haciendo de su vida un medio por el cual Dios actué en la demás personas.

Helder Hernández Montoya

Filosofía III

 

 

 

 

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