Con el objeto de recordar y venerar a la Santísima Virgen María en su advocación de Guadalupe, los estudiantes del curso introductorio y las secciones de filosofía y teología del Seminario Arquidiocesano de Chihuahua realizaron la tradicional peregrinación hacia el Santuario de la “Morenita del Tepeyac”.

 El recorrido inició en punto de las 18:00 horas partiendo de la Catedral Metropolitana, mientras los seminaristas acompañados de sus familias, meditaban el Santo Rosario en el que aparte de agradecer por la intercesión de la Virgen María, también se pidió por la paz de la Nación.

En el Santuario de Guadalupe, ya los esperaba el Arzobispo de Chihuahua, Don Constancio Miranda Weckmann, quien dio la bienvenida a los peregrinos y les roció con agua bendita como signo de fraternidad y protección divina.

En su homilía, Mons. Miranda Weckmann, dijo que Santa María de Guadalupe es portadora de paz pues “nos da a su Hijo, que es Príncipe de paz, pues lleva en su seno a Jesús”.

 “Jesús quiere dejar las cosas bien claras, saber que no sólo con decirle “Señor, Señor”, con reconocerlo, el Diablo también lo reconoce, no basta reconocerlo como Señor y Salvador…lo único que importa es cumplir la voluntad del Padre, Jesús quiere obras de amor, sin ellas, aún las maravillas que se hayan podido hacer en su nombre las declara sin valor, Dios rechaza las obras que no surgen del amor”.

El Arzobispo de Chihuahua, dijo además que la Virgen María de Guadalupe vino hace 500 años no sólo a estamparse en la tilma del indígena San Juan Diego “sino en nuestros corazones, en nuestras costumbres, en nuestra cultura, en nuestros gustos, en nuestras tradiciones, en nuestro caminar, que siga siendo María para nosotros esa Madre del Verdaderísimo Dios por quien se vive, que nos ayude a salir o no caer en la tibieza, que nos ayude a ser valientes y decididos para configurarnos y cimentar nuestra vida en la roca que es Jesús, su Hijo”, concluyó.

“Una gran señal apareció en el cielo: una Mujer, vestida de sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doces estrellas sobre su cabeza”

(Ap 12,1)


Manuel Escogido Zubiate
Seminarista de Filosofía I

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