Curso 1936-1937.

Este año estuvieron en el Seminario de Veracruz, que funcionaba en la clandestinidad en el Distrito Federal: Adalberto Almeida, Antonio Pisaña, Guadalupe Morones, Antonio García, Pedro F. Aldana, Salvador Fierro, Jesús Esquivel, Rogaciano Olvera, Modesto Rodríguez, Carlos F. Enríquez, Guadalupe Moreno, Francisco Porras, Gabriel Aldás, Pedro Aldás, Gabriel Torres, Simón Flores y Ramón Mendoza.

En este año Señor Obispo envió a Manuel Talamás y Arturo García Muñoz a estudiar a Roma.

Curso 1937-1938.

Estuvieron en el Seminario de Veracruz: Simón Flores, Ramón Mendoza, Pedro Aldás, Rogaciano Olvera, Gabriel Aldás, Gabriel Torres, Francisco Porras, Francisco Flores, Pedro Aldana , Antonio García, Jesús Esquivel y Antonio Pisaña.

Partieron para Roma Adalberto Almeida y Carlos F. Enríquez.

 

 

P. J.J. Grijalva

El Seminario Interdiocesano de Montezuma.

En vistas de las condiciones precarias que había en ese tiempo para la Iglesia de toda la República Mexicana, el episcopado nacional, con ayuda de los obispos norteamericanos abrieron en la localidad de Montezuma, Nuevo México, un Seminario que estaría al servicio de todas las diócesis mexicanas. Este Pontificio Seminario Nacional Mexicano de Nuestra Señora de Guadalupe, se inauguró el 23 de septiembre de 1937 y se encomendó la dirección a la Compañía de Jesús. Fue su primer rector el P. Ramón Martínez Silva. En un período de 33 años, estudiaron 51 sacerdotes de Chihuahua. Hasta la celebración de sus Bodas de Plata, en 1962, habían estudiado en Montezuma 12 sacerdotes de Chihuahua y 10 que luego quedaron en la nueva diócesis de Ciudad Juárez. De Chihuahua eran: J. de Jesús Alarcón, Guillermo Aranda, Simón Benavides, Manuel Casas, Noel Delgado, Hilario Duarte, Jesús Esquivel, Francisco Flores, Donato Hernández, Francisco Porras, Modesto Rodríguez, Gabriel Torres y Raúl Trevizo. Los de Ciudad Juárez: José Amador y Trías, Juan Figueroa, Anselmo Franco, Antonio Gallegos, Lorenzo Lucero, Rogaciano Olvera, Jerónimo Olvera, Isidro Payán, Rubén Solís e Ignacio Villanueva.

Primer fila de pie, izquierda a derecha: Francisco Porras(1), Julio Carranza(2), Marcial Maciel?(3), J. J. Alarcón(4), - (5) , Modesto Rodríguez(6), Gabriel Torres(7), - (8); Segunda fila: - (1), Rogaciano Olvera(2), Guillermo Aranda(3), Raimundo Uranga(4), Jesús Esquivel(5), Gallegos Pizaña(6), Francisco Flores(7),

Curso 1938-1939.

Estudiaron en el Seminario de Veracruz: Donato Hernández, Antonio Muñoz, Agustín Mendoza, Antonio Baeza, José Cereceres, Juan Ma. Figueroa, Julián Alvarez, Rubén Solís, Anselmo Franco y J. de Jesús Méndez.

Curso 1940-1941.

Alumnos de nuevo ingreso: Salvador Cabrera, Roberto Córdoba, Oscar Chávez, Víctor Manuel Peña, Anacleto Aguilera, Genaro Castillo y Manuel Acosta(18 de mayo)

Este sería el último curso en que estuvieran fuera de su diócesis los alumnos de Chihuahua, porque para el próximo curso retornaron a Chihuahua.

El retorno a casa.

Mientras tanto, el 28 de febrero de 1941, el Seminario abrió sus puertas para recibir a un grupo de entusiastas seminaristas, que hacían renacer la esperanza en el futuro de la Diócesis.

El nuevo Seminario se estableció provisionalmente en un edificio de la calle Gómez Farías # 118. Era una casa con poco espacio, pero que con todas sus limitaciones, sirvió a las mil maravillas para el proyecto. Las limitaciones eran de toda índole, incluso en cuanto al personal. Este estaba compuesto únicamente por el P. José S. Ramos, rector, y por los Diáconos Guillermo Aranda, vice-rector, y Antonio Pizaña, prefecto de estudios. Además colaboraba con ellos el profesor Gil Aguirre, quien daba Aritmética y Gramática.

El total de alumnos era de 28: 7 venidos del Seminario de Veracruz y 21 de nuevo ingreso. En este curso hubo únicamente dos grados: 5 alumnos de segundo y 23 de primero. Uno de los alumnos de este curso fue el P. Isidro Payán.

Dadas las limitaciones con que empezaba el Seminario, algunos seminaristas (al parecer seis) tenían que dormir en una casa situada en la calle Nicolás Bravo, a tres cuadras del Seminario.

Como ya era tradicional, el nuevo curso inició con los ejercicios espirituales, al segundo día de haber llegado. El curso terminó en noviembre de 1941.

Entre los hechos que marcaron profundamente la vida de este primer curso, fueron las ordenaciones de los PP. Aranda y Pizaña, maestros del Seminario, el 20 de abril de 1941

Curso 1942.

El segundo curso de la nueva etapa del Seminario programado para el 3 de febrero, tuvo que iniciar hasta el 16 de febrero de 1942, ya que el Seminario tuvo que asistir a la consagración del templo de Rosales.

Este curso se inició ya en el local que sería la sede definitiva del Seminario, en lo que hoy es el Seminario menor. Hacía poco que la diócesis, por mediación del P. Joaquín Díaz y otras personas, había recibido como donación la finca propiedad de la Sra. María Müller, situada en la calle 22(hoy Profr. Ernesto Talavera # 1201).

Esta finca era una casona con bastante espacio para futuras construcciones, muy apta para las nuevas necesidades del Seminario. Estaba bastante aislada del ruido de la ciudad, lo que garantizaba un clima ideal para la oración y el estudio.

Los cuartos de la casa fueron habilitados como dormitorios de los alumnos. Incluso hubo necesidad de acondicionar el sótano de la misma para que también cumpliera con esa función.

Había únicamente dos salones, uno para los de primero y el otro para los de segundo. Ambos estaban situados en forma continua entrando por la calle 22 a mano izquierda.

Inmediatamente se vio la necesidad de ampliar las instalaciones del Seminario; por eso este año será de especial importancia la celebración del día del Seminario proyectado para el 15 de marzo. Al respecto, veamos lo que nos dice la circular del 7 de marzo donde se enuncia dicho evento:

“Como tendrán ustedes conocimiento, hace un año que nuestro Excmo. Prelado, con grande amor y sacrificio, realizó la instalación del Seminario menor en esta ciudad. En este segundo año de vida dicho plantel cuenta con cuarenta y seis alumnos, en su mayoría jóvenes de escasos recursos pecuniarios. Como es de comprenderse, esto supone un enorme esfuerzo por parte de nuestro Excmo. Prelado, pues a ello se agrega el sostenimiento de diez alumnos en el Colegio de Montezume, N.M., y a cuatro seminaristas más en el Colegio Pío Latino de Roma.

Siendo la obra en favor de las vocaciones eclesiásticas  y Seminarios una de las actividades fundamentales de nuestra organización, se ha tratado de darle la importancia que requiere; ahora con motivo de la celebración en la diócesis del día del Seminario, estamos solicitando la cooperación de los organismos locales, con objeto de hacer realidad los deseos de la Jerarquía”.

Este año se empezó a construir el edificio llamado el Arca de Noe. La parte inferior estaba destinada para cuatro cuartos para los maestros y el resto para baños y sanitarios. También, este año, se construyó el ala del edificio que da a la calle 22.

La nota que viene a ensombrecer este período de nuevo crecimiento, es el fallecimiento del P. José S. Ramos, rector del Seminario, el 7 de junio de 1942.

En el verano de 1942, el Sr. Guízar Valencia manda traer a los alumnos que tenía en el Seminario de Montezuma, para tener también el Seminario mayor en su propia diócesis.

El 1° de noviembre el Sr. Obispo designa nuevo rector al P. Francisco Espino Porras, quien poco después será preconizado Obispo auxiliar del Sr. Guízar.

Curso 1942-1943.

Comienza a principios de noviembre, como era tradicional, con los ejercicios espirituales, que terminaron el día 8. Se recuerda esta fecha, porque ese día cayó una gran nevada.

La novedad del curso estuvo en que nuevamente contaba el Seminario con alumnos de Teología, Filosofía, Latinado y por primera vez el Previo, que era el curso Introductorio.

Eran 69 alumnos: 9 en teología: Manuel Talamás, en cuarto; Arturo García Muñoz, en tercero; José de Jesús Alarcón, Rogaciano Olvera, Modesto Rodríguez y Gabriel Torres, en segundo; Francisco Flores, Anselmo Franco, Jesús Méndez Vega y Francisco Porras, en primero. En filosofía había únicamente 11 alumnos en primero. En tercero de latín había 12 alumnos; 6 en segundo y 31 alumnos en Previo. El 31 de diciembre de 1942 entró el P. Alfonso Vicente Payán. En este curso ingresó, también,  Mons. Manuel Eugenio Ríos García, el 27 de marzo de 1943.

Además del rector Mons. Espino Porras, colaboraban con él en la formación sacerdotal los PP. Guillermo Aranda, Antonio Pizaña y Arturo García Muñoz en el menor; el P. Emilio Soria, en filosofía; y en teología el P. Joaquín Díaz, Mons. José de la Paz García y el P. Carlo F. Enríquez, entre otros. 

Como el P. Espino Porras fue nombrado Obispo auxiliar de Mons. Guízar Valencia, el 5 de marzo de 1943, el 19 de mayo es nombrado para el cargo de rector del Seminario Conciliar el P. David Solís B., que desempeñará su cargo hasta mayo de 1945.

Ordenación episcopal de Mons. Francisco Espino Porras(13 de junio de 1943)Obispos: Don Antonio Guízar, Don Francisco González Arias(Cuernavaca), Don Luis Guízar Barragán(Coadjutor de Saltillo).

Superiores y alumnos del seminario en el lugar que actualmente ocupa. (1942-1943)