Para muchos la respuesta puede ser obvia y con total normalidad contestar: “si, es necesario” ó “claro, también los cristianos se cansan”. Sin embargo me gustaría reflexionar un poco más allá del sentido común que le podríamos dar a esta frase y aprovechando esta temporada hacer hincapié en algo que por desgracia viene ocurriendo entre nosotros.

            Es muy fácil poder ver como alrededor hay muchos cristianos que a diferencia de la costumbre laboral, se dan muchos permisos para salir de vacaciones de su fe, y esto con una frecuencia bastante alarmante. Olvidándose por periodos de la dignidad mas grande a la que hemos sido llamados: ser hijos de Dios que trabajan por el Reino de su Padre.

Entre los diferentes casos de vacacionistas en la fe están los que salen durante gran parte del año, y solamente en ocasiones “especiales” deciden hacer acto de presencia en su puesto de trabajo.  También están los que salen y vuelven de vacaciones con una rapidez sorprendente, ya que se reportan solamente en las ocasiones que la enfermedad, los problemas o dificultades de la vida los agobian y por lo tanto necesitan hacer alguna transacción con Dios en estos momentos de apuro. De igual manera están los que se reportan a trabajar sólo los domingos, aproximadamente una hora a la semana, pensando que con esto es mas que suficiente para poder pagar la cuota de tiempo establecido y que durante toda la semana vuelven a vacacionar de su fe; pareciera que este es el caso menos preocupante, pero es todo lo contrario, ¡ya que estos vacacionistas van generando un problema muy grave! Están en contacto cada semana con el trabajo mas apasionante de toda la vida y no consiguen enamorarse de él.

Mi madre siempre me ha dicho que se puede conocer mucho de una persona al preguntarle sobre su trabajo o a lo que se dedica, y concuerdo con esto. Por que cuando a alguien el trabajo que realiza, sea el que sea, le llena su vida este deja de seruna carga y se convierte en una pasión, donde el tiempo no es medido y la generosidad se derrocha. ¿Y que trabajo mas grande no hay en la tierra que extender el Reino de Dios?

Por esto seria interesante preguntarse ¿Cómo vemos tu y yo nuestro trabajo por el Reino aquí en la tierra? ¿Como un trabajo, del cual hay que descansar o como una pasión que involucra toda la vida y cada una de tus habilidades, sueños y aspiraciones? Sería importante cuestionarnos, porque el mundo de hoy nos pide, nos grita, que no salgamos de vacaciones de nuestra fe.

Piensa un momento, quien no se siente amado, los pobres, los perseguidos y afligidos voltean a vernos con tristeza cuando hacemos pausa en el trabajo mas apasionante y maravilloso de nuestra vida: Seguir a Cristo. Esta es una realidad, y aprovechando esta temporada donde solemos querer olvidar, me gustaría proponerte un reto y una verdad: un Cristiano No sale de vacaciones.

 

Ramón Alberto Soto Caballero

Filosofía II

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