Todos los hemos visto convertirse en los protagonistasde algunas, no pocas, películas de ficción; en ellas los hemos visto luchar como gladiadoreso pelear al estilo de los mismos dioses de la mitología griega, los hemos visto pecar como los hombres, traicionarse entre ellos y revelarse contra Dios. Se les ha manejado como seres preciosos en potencia, con alas impresionantes y que se pueden mover a su antojo entre este mundo y el divino. De la realidad tenemos pocos conocimientos y nos dejamos llevar por la parte oculta que nos deja este gran y en realidad hermoso misterio de lo divino.

La realidad es esa y es que actualmente se habla mucho de los ángeles: aparte de las películas se encuentran libros “de todo tipo” que tratan este tema. La gente vende y compra figurillas en representación de estos personajes celestiales de la corte divina, crean supersticiones en las que terminan usándolos como amuletos y terminan envueltos en idolatría, es fácil darles atributos que no les corresponden, siempre por culpa de la mala y poca información verás que se tiene. No hay que darles un lugar o un poder desordenado, que no tienen, son criaturas de Dios, por lo que no se les puede igualar a Dios ni adorarlos como si fueran dioses.

La Iglesia es muy clara en estos aspectos y ha definido “dogma de fe” la existencia de los ángeles. El mundo angelical es una realidad; es verdad que los ángeles son muy importantes en la Iglesia y en la vida de todo católico, y es que todos tenemos un ángel guardián. En la reforma litúrgica de la Iglesia de 1969 quedó establecido el día 29 de septiembre para recordar a los arcángeles San Miguel, San Rafael y San Gabriel y el día 2 de Octubre como el día para memoria de los ángeles custodios, porque aunque en ocasiones esté de moda, muchas veces por nuestro ritmo de vida puede ser fácil que nos olvidemos de ellos, sobro todo porque no se ven.

Los ángeles son seres espirituales creados por Dios por una libre decisión de su Voluntad divina. Son seres inmortales, dotados de inteligencia y voluntad. Debido a su naturaleza espiritual, los ángeles no pueden ser vistos ni captados por los sentidos. La reacción de las personas al verlos u oírlos ha sido de temor y miedo. Por ejemplo, los profetas Daniel y Zacarías

Según las Sagradas Escrituras hay siete arcángeles: “Yo soy Rafael, uno de los siete ángeles que tiene entrada a la gloria del Señor” (Tb 12,15), “Reciban gracia y paz de Aquel que Es, que era y que viene de parte de los Siete Espíritus que están delante de Su Trono” (Ap 1,4). La Biblia menciona el nombre de solo tres: Miguel (Ap 12.7-9, El nombre de Miguel significa “quién como Dios”; es el que arrojó del cielo a Lucifer y a los ángeles que le seguían y quien mantiene la batalla contra Satanás y demás demonios para destruir su poder y ayudar a la Iglesia militante a obtener la victoria final.  Gabriel (Lc 1.11-20; 26-38), aparece siempre como el mensajero de Dios para cumplir misiones especiales y como portador de noticias felices.  Rafael (Tb 12.6, 15) En hebreo significa “Dios es fuerte”, “fortaleza de Dios”. Se le considera patrono de los viajeros por haber guiado a Tobías en sus viajes por tierra y por mar. Es patrono de los médicos (enfermedades de cuerpo y alma) por las curaciones que realizó en Tobías y Sara, el padre y la esposa de Tobías.

Para conocer los nombres de los otros cuatro arcángeles (Uriel, Jofiel, Shamuel y Zadkiel) como no aparecen en la Biblia, los obtuvieron de los libros apócrifos de Enoc y el cuarto libro de Esdras. La Iglesia reconoce solamente los nombres que se encuentran en la Biblia. Los demás nombres pueden tenerse como referencia pero, no son doctrina de la Iglesia ya que provienen de libros que no son parte del canon de la Sagrada Escritura.

Por ello, el Catecismo de la Iglesia Católica (CCE) dice en su número328: “La existencia de seres espirituales, no corporales, que la Sagrada Escritura llama habitualmente ángeles, es una verdad de fe”. El 36 dice:Cada fiel tiene a su lado un ángel como protector y pastor para conducirlo a la vida”. En el siglo IV, el arte religioso representó a los ángeles con forma de figura humana. En el siglo V, se le añadieron las alas, como símbolo de su prontitud en realizar la Voluntad divina y en trasladarse de un lugar a otro sin la menor dificultad.

Podemos hablar de una misión o un propósito existencial de los ángeles; amar, servir y dar gloria a Dios, ser mensajeros y cuidar y ayudar a los hombres. Como ejemplo, está la milagrosa liberación de San Pedro (Hch.12,7ss). Se puede decir que son mediadores; nos protegen, nos defienden y nos fortalecen. Como ejemplo, la liberación de San Pedro, huyó de la prisión ayudado por un ángel (Hch.12,7ss). También, se habla de un ángel deteniendo el brazo de Abraham, cuando pretendía sacrificar a su hijo. De alguna manera los ángeles se comunican de parte del Señor en momentos específicos de la vida. Por ejemplo, tenemos las apariciones a la Virgen María, a San José y a Zacarías. Todos ellos recibieron mensajes de los ángeles. Quizá hoy en día es de manera diferente, pero no quiere decir que dejen de comunicarse.

 “Dios creó a los ángeles como espíritus puros, todos se encontraban en estado de gracia, pero algunos, encabezados por Luzbel, el más bello de los ángeles, por su malicia y soberbia, se negaron a adorar a Jesucristo, por sentirse seres superiores y así rechazaron eternamente a Dios. Luzbel, llamado Lucifer, Diablo o Satán y los ángeles rebeldes que le siguieron, convertidos en demonios, fueron arrojados del Cielo y fueron confinados a un estado eterno de tormento en donde nunca más podrán ver a Dios. No cambiaron su naturaleza, siguen siendo seres espirituales y reales –Modesto Lule–. Nos confundimos muchas veces con las ideas de la Nueva era y el ocultismo.

Debemos tener presentes las inspiraciones de los ángeles para saber obrar correctamente en todas las circunstancias de la vida. "Los ángeles se regocijan cuando un pecador se arrepiente" (Lc.15,10). 

“Señor Dios todopoderoso, que, con una providencia admirable, llamas a los ángeles y a los hombres a que cooperen a tu plan de salvación, haz que, durante nuestro peregrinar en la tierra, nos sintamos siempre protegidos por los ángeles, que en el cielo están en tu presencia para servirte y gozan ya contemplando tu rostro”. (L.H.F.)

Envía Cristo a tu Valiente jefe, al ángel de la paz, a san Miguel, Viste siempre nuestro sacro templo el ángel fuerte, el singular Gabriel, Envía al ángel que a tu pueblo santa; manda oh Cristo, del cielo a Rafael.  

José Rubén González Arzaga

Filosofía I

Fuentes.

1. Georges Huber. Mi ángel marchará delante de ti. (libro)

2. Modesto Lule Z. Falso culto a los angeles y a los arcangeles. (periodismocatolico.com)

3. Tere Fernandez. Arcangeles. (ensayo)

 

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