Es interesante como en muchas ocaciones nuestro concepto de entrega, de seguimiento o hasta de amor, puede variar según las circunstancias. En nuestros dias se da en algunas ocaciones una conversación, un intento de trueque con Dios. Un ejemplo claro es la siguiente conversacion, ¿te ha pasado?...

¡Jesús te seguiré!  Toda mi vida será para Ti. Te entrego todo lo que tengo y todo lo que soy.

-Perfecto, si quieres seguirme toma tu cruz  y ven.

Oh si Señor te seguiré… pero… ¿no crees que la cruz para un principiante como yo tal vez sea mucho?

-Si quieres salvar tu vida la perderás.

Si quiero salvarme pero… Jesús, la cruz no. Entiéndeme, puedo dejar lo que me pidas,  ir a donde me digas, pero la cruz no. Creo que no puedo y, además, ya ahora la cruz no sirve de nada.

Mejor déjame explicarte de qué manera te quiero seguir:

Prefiero pensar en Tí, mi querido Jesús, resucitado, glorioso y  exaltado en el cielo en aquella grandeza eterna; que pensarte sangrado, sufriente y desfigurado.. Ya no es tiempo de cruz.

Además se supone que ya pagaste en ella por nuestros pecados ¿no?, ¿por qué me pides que cargue con ella? ¿Qué no fue suficiente lo que hiciste?

Espero que lo entiendas y lo aceptes. Es más, ya que estamos en confianza,  te ayudaré con algunos tips, que si los tomas en cuanta verás que rápidamente conseguirás algunos seguidores:

1.     La cruz ni se debe mencionar, porque es sinónimo de entrega y lucha, y ahorita ya no se necesita vivir así, resulta ilógico pensar que en pleno siglo XXI, con el mundo en mi mano, existan fieles que vivan entregándose y luchando.

2.     La cruz en la que entregaste tu vida Jesús ya pasó de moda; que moriste por nosotros debido al amor que nos tienes, eso ya lo sabemos, pero ¿qué necesidad tengo ahora de ver “la cruz del amor” si lo único que hiciste fue amarnos hasta el extremo?  Ahora el sentido del amor al otro ha  pasado de moda,  ahora con que me ame a mí mismo basta.

3.     Tengo que decir que esto si me gusta, esto si es entrar en el mundo de hoy, la victoria es todo lo que el hombre busca, somos hombres que vivimos de nuestros éxitos, y si me dicen que la cruz es un éxito y una gran victoria, te sigo. Pero, lo malo del asunto es que, no tardo mucho tiempo en desilusionarme. Sí,  me desilusiona ese pobre concepto de victoria. ¿Qué es eso de que la victoria en la cruz se da cuando mueres? Jamás un derrotado y crucificado podrá vencer y tener la victoria.  Que triste esa concepción de victoria. Siendo tan fácil ser hombres de victoria y éxito hoy, por ejemplo un auto es un buen signo, unas vacaciones también, una casa, algunos bienes materiales, sí, eso sí es signo de victoria y no como cargar una cruz.

Pero no te preocupes Jesús, aquí estaré (te lo prometo) para cuando descubras que ya no se necesita la cruz y decidas soltarla, te diré que sí.  Mientras, lo siento,  no puedo seguirte.

-Tú ¿también me abandonaras?

 

Mane nobiscum Domine

Oscar Loya Terrazas

Filosofía III

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