“La misericordia siempre será más grande que cualquier pecado y nadie podrá poner un límite al amor de Dios que perdona”. (MV 3)

Se han tomado breves fragmentos de la bula Misericordiae Vultus (MV) con la que el Papa convoca el jubileo extraordinario de la misericordia y que ayudan a entender lo importante que es para nosotros la misericordia de Dios y cómo convertirnos en propagadores de esa misericordia para quienes más la necesitan.

El Papa nos ofrece varios modos de entender la misericordia (cfr. MV 2): primeramente debemos entender que “la misericordia de Dios no es una idea abstracta, sino una realidad concreta con la cual Él revela su amor, que es como el de un padre o una madre que se conmueven en lo más profundo de sus entrañas por el propio hijo”. (MV 6)

 

“Es el acto último y supremo con el cual Dios viene a nuestro encuentro”.(MV 2)

Lo cual se cumple en Jesucristo que ha recibido del Padre la misión de revelar el misterio del amor divino en plenitud.  En el horizonte de la misericordia se coloca también el llamado de Dios, por ejemplo en la vocación de Mateo, al cual Jesús, con una mirada cargada de misericordia que perdonaba los pecados de aquel hombre y, venciendo la resistencia de los otros discípulos, lo escoge a él, el pecador y publicano, para que sea uno de los Doce. Nos interesa resaltar que la mirada de Dios no se deja engañar por el parecer humano que prefiere alejarse del pecador, en cambio Dios supera el rechazo con la compasión y la misericordia.

 

“Es la vía que une a Dios y el hombre, porque abre el corazón a la esperanza de ser amados para siempre no obstante el límite de nuestro pecado”.(MV 2)

Dejarse reconciliar con Dios es posible por medio del misterio pascual y de la mediación de la Iglesia. Por eso en este año se nos propone acercarnos a la misericordia de Dios a través del sacramento de la reconciliación, así entonces, Dios está siempre disponible al perdón y nunca se cansa de ofrecerlo de manera siempre nueva e inesperada.

 

“Es la ley fundamental que habita en el corazón de cada persona cuando mira con ojos sinceros al hermano que encuentra en el camino de la vida”. (MV 2)

Estamos llamados a vivir de misericordia, porque a nosotros en primer lugar se nos ha dado lamisericordia, de ahí brota el lema “Misericordiosos como el Padre”, lo que significa que no solo nos quedemos como receptores de la misericordia, y no ser, por ejemplo, el hombre que después de que le fue perdonada una gran deuda no supo perdonar a su hermano que le debía poco (cfr. Mt 18, 23-35).

El Papa reconoce el gran mal que hacemos unos a otros cuando nuestras palabras se dejan motivar por sentimientos de celos y envidias haciendo chismes, otra actitud igual de dañina es la de la indiferencia humillante ante la miseria humana. Pero podemos hacer el cambio si día tras día, nos dejamos ser tocados por la compasión Divina, también nosotros llegaremos a ser compasivos con todos. Por eso el Papa nos recomienda dejar caer el rencor, la rabia, la violencia y la venganza porque son condiciones necesarias para vivir felices.

 

La puerta de la misericordia

“En la fiesta de la Inmaculada Concepción tendré la alegría de abrir la Puerta Santa. En esta ocasión será una Puerta de la Misericordia, a través de la cual cualquiera que entrará podrá experimentar el amor de Dios que consuela, que perdona y ofrece esperanza... Para el mismo domingo establezco que en cada Iglesia particular, en la Catedral que es la Iglesia Madre para todos los fieles, o en una iglesia de significado especial se abra por todo el Año Santo una idéntica Puerta de la Misericordia” (MV 3)

Lo cual significa que se les concederá la indulgencia plenaria al pasar por la puerta durante este jubileo, sintiendo el perdón, la compasión, y esperanza.

 

¿Qué es una indulgencia y como se gana?

En el sacramento de la Reconciliación Dios perdona los pecados, realmente quedan cancelados, y sin embargo la huella negativa que los pecados dejan en nuestros comportamientos y en nuestros pensamientos permanece. La misericordia de Dios es incluso más fuerte que esto, ella se transforma en indulgencia del Padre, que a través de la Esposa de Cristo, alcanza al pecador perdonado y lo libera de todo residuo, consecuencia del pecado, habilitándolo a obrar con caridad, a crecer en el amor más bien que a recaer en el pecado.

Para obtener la indulgencia se debe cumplir primeramente con las condiciones habituales: confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Santo Padre.

 

La credibilidad de la Iglesia pasa a través del camino del amor misericordioso y compasivo. La Iglesia « vive un deseo inagotable de brindar misericordia » (MV 10)

 

La Iglesia vive una vida auténtica cuando profesa y proclama la misericordia: el atributo más estupendo del Creador y del Redentor, la cual se vive de manera concreta por medio de las obras de misericordia para despertar nuestra conciencia, las cuales son: (MV 15)

 

Obras de misericordia corporales: dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo, acoger al forastero, asistir los enfermos, visitar a los presos, enterrar a los muertos.

Obras de misericordia espirituales: Dar consejo al que lo necesita, enseñar al que no sabe, corregir al que yerra, consolar al triste, perdonar las ofensas, soportar con paciencia las personas molestas, rogar aDios por los vivos y por los difuntos.

 

¡Cómo deseo que los años por venir estén impregnados de misericordia para poder ir al encuentro de cada persona llevando la bondad y la ternura de Dios! (MV 5)

 

Jesús Alfonso BacaAguirre

Teología III

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