En estos días es inevitable el notar la gran cantidad de gente que peregrina rumbo a la “capillita de San Juditas” que se encuentra en las afueras de nuestra ciudad de Chihuahua, es increíble el “fervor” mostrado por nuestro pueblo haciendo un esfuerzo “extremo” hasta en la cuestión de salud para cumplirle la “manda” o pedirle un favor a San Juditas.

Pero… ¿es esto una expresión de verdadera devoción o es una práctica de superstición?, de antemano me permito aclarar que es muy respetable la religiosidad popular a través de la cual la Iglesia esta llamada a evangelizar y llevar al encuentro con Jesucristo.

El punto a reflexionar sería, las largas procesiones, rezos y actos de piedad, ¿realmente se realizan con la intensión de procurar la intercesión de San Judas y tomar su vida como ejemplo para llegar a ser verdaderos discípulos de jesucristo?; esto sería una verdadera devoción, el tener como ejemplo a seguir a esa persona santa que con su vida inspira mi actuar para procurar alcanzar esa vida virtuosa y me lleva a buscar constantemente el encuentro con Jesucristo.

O solo se le considera importante porque con las “formulas” o pasos a seguir que me recomendaron que hiciera (caminar varios kilómetros, cargar o procurar ciertas imágenes, etc…), que muchas veces ni siquiera sé porqué lo hago realmente y que consiste en atribuir carácter mágico o sobrenatural a determinados sucesos o en pensar que determinados hechos proporcionan buena o mala suerte, esto es precisamente la superstición.

La gran tentación de la religiosidad popular es la superstición, ya que la superstición es una desviación indeseada de lo religioso, desviación que debe ser corregida.

El pueblo necesita expresar su fe, de forma intuitiva y simbólica, imaginativa y mística, festiva y comunitaria. Sin olvidar la necesidad de la penitencia y de la conversión.

Dios está lejos y a la vez está cerca. Algo de esto se percibe en la religiosidad popular.

La Iglesia debe velar para purificar, fortalecer y elevar todas estas manifestaciones de fe, bastaría recordar el documento del Concilio Vaticano II “Lumen gentium” #13, atendiendo a la capacidad que este tipo de vivencia posee para mantener abierto el puente, o el paso, a la trascendencia, al encuentro con el único Dios amoroso dado a conocer por Jesucristo.

 

Tenemos la delicada labor de purificar, catequizar, y orientar ese anhelo e intuición natural del hombre en la búsqueda de Dios; ese corazón inquieto, como lo llamaba San Agustín, que no descansará hasta encontrarse con su Dios.

El beato Pablo VI decía que la religiosidad popular “puede producir mucho bien”. Y la Congregación para el culto divino y la disciplina de los sacramentos publicó, en su día, un “Directorio sobre la piedad popular y la liturgia” (2002) cuya consulta nos sigue pareciendo de gran interés.

¿Tus actos son de devoción o mera superstición?

Solo te invitaría a que en este día te dieras a la tarea de leer esa pequeña carta atribuida precisamente a San Judas Tadeo que tienes en tu Biblia la cual comienza con estas hermosas palabras dirigidas a ti, creyente de Jesucristo: “Judas, servidor de Jesucristo… a los que han sido elegidos y amados por Dios Padre y son protegidos por Jesucristo: a ustedes les deseo en abundancia misericordia, paz y amor.”

 

Pbro. Francisco Esparza

Comment