¿Por qué esta mujer vivió un verdadero problema en su misión?

Primeramente porque su misión ha sido aquí en el mundo. Esto como que suena un poco ilógico; que Dios se fije en “tan poca cosa”, una humana, siendo que Su plan rebasa los límites de la humanidad.

Situémonos en el contexto que se encontraba María en esa época. María fue una joven judía, representaba sencillez y humildad.

 La Sagrada Escritura no revela la edad en que las mujeres judías se casaban, pero los estudiosos afirman que lo hacían a temprana edad. Para ellas la edad más o menos de 12 años cumplidos y 13 años para los varones. Los padres eran quienes decidían el futuro de sus hijos, es decir, eran matrimonios por elección.

En esta costumbre tenían lugar los esponsales, anuncio oficialmente el casamiento, un acto solemne de valor jurídico, que se realizaba antes de la boda.

Bueno ahora que ya nos encontramos situados en el contexto que vivía esta gran mujer, me gustaría citar el texto de San Lucas 1, 26-33:

26 Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,

27 a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.

28 Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»

29 Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo.

30 El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios;

31 vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús.

32 El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre;

33 reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.

María experimentó en su vida verdaderas dificultades llenas de situaciones desesperanzadoras. Tuvo grandes problemas:

Primer gran problema:

¿Quién iba a creerle a María que estaba en cinta (embarazada), por acción del Espíritu Santo? María corría un gran riesgo. Para la tradición judía era adulterio quedar embarazada sin un varón y merecía ser apedreada hasta la muerte.
Si una joven de nuestro tiempo llega a su hogar con esta noticia es obvio que nadie de su familia podría creerle.

Segundo problema:

¿Quién iba a educar a ese Hijo? ¿Una niña de 13 o 14 años podría hacerse responsable de tan grande proyecto? Dios le pone una misión que involucra a toda la humanidad. ¿Tendría ella miedo a fracasar?
En nuestro tiempo la mayoría de las jóvenes embarazadas terminan por quedarse en su hogar, sin casarse, porque el varón no se hace responsable de su paternidad. El hijo es educado por sus abuelos. Por eso en nuestra sociedad faltan familias integras.

Tercer problema:

¿Dónde iba a nacer ese Hijo? María era una mujer humilde, sin suficientes recursos para dar la vida que merece un Rey.
En la actualidad sin ser nosotros reyes, nuestros padres siguen preocupados por darnos los mejor.

San Lucas 1, 34-34

34 María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?»

35 El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios.

36 Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril,

37 porque ninguna cosa es imposible para Dios.»

38 Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y el ángel dejándola se fue.

Es oportunidad para preguntarnos ¿Cuántas veces, al igual que María, nos hemos conturbado ante los planes de Dios, ante una enfermedad, una dificultad económica incluso ante la muerte? ¿Cuántas veces hemos renegado de Dios y hemos dicho “por qué a mí”?

Dice Edward Schillebeeckx:

Podemos inclinarnos a pensar que la vida íntima que María vivió en su hogar de Nazaret fue una especie de existencia de “cuento de hadas”, como el de Blancanieves. La verdadera y completa pintura de la vida de María no la hallamos en los apócrifos del Nuevo Testamento, sino en el sobrio relato de los evangelios.
No hay pajaritos silvestres que le traigan aderezos preciosos en su piquito ni que la saquen del peligro en medio de una deliciosa música celestial. Si María hubiese sido así, no habría constituido para nosotros un ejemplo de fortaleza en nuestro cotidiano batallar con las duras realidades de una vida que es cualquier cosa menos un bello cuento…

 María pudo haber tenido grandes planes para su vida, y muy válidos como los de cualquiera de nosotros. Lo que caracteriza a María es que supo hacer a un lado sus planes para acoger el plan de Dios.

Ella dijo Si, ¿y tú?

 

Helder Hernández Montoya
Filosofía II

 

 

 

 

Comment