Por: Pbro. Alejandro Cortés-Báez.

Desde hace ya varios años hemos estado oyendo, y leyendo, cómo muchos organismos y grupos —desde fuera y dentro de nuestro país— han estado promoviendo una serie de conceptos bajo el título de “Ideología de Género”. 

Algunos piensan que aceptar a las personas con tendencias hacia su mismo sexo obliga a reconocer que las relaciones entre ellas deban ser consideradas como matrimonios, y no es así. Lo que siempre se deberá evitar es maltratar a dichas personas por sus preferencias sexuales; discriminarlas en los ambientes laborales y sociales. Toda persona merece ser respetada en sus ideas, trabajos y sentimientos mientras no vayan contra el bien común y de acuerdo a las leyes justas. 

Está claro que los legisladores no pueden cambiar el rumbo de los huracanes que llegan a nuestro territorio, ni tienen jurisdicción de cambiarles a los perros sus ladridos por maullidos, ni los colores de las aves que pueblan o pasan por México.

Hay temas que dependen de la Naturaleza y no de las decisiones humanas, y uno de ellos —que no es de poca importancia— es el de equiparar la convivencia de personas del mismo sexo con los matrimonios constituidos por un esposo hombre y una esposa mujer.

Los hombres somos hombres y las mujeres son mujeres. Sé que en algunas naciones afirmar esto puede llevar a una persona a la cárcel. Me parece que si esto se diera aquí, tendríamos un gravísimo problema de sobre-población en todas las prisiones del país, (como si todavía no lo tuviéramos). 

Es un gran error aprobar leyes que podrían causar desórdenes humanos de muy graves consecuencias para los hijos. Nuestra nación requiere que unamos esfuerzos en una sana convivencia de respeto entre nosotros, y todo esto dentro de un profundo respeto al orden natural.

Sé que estoy fuera de lo “políticamente correcto”, pero la verdad es que, ese tipo de política no me convence. No estoy de acuerdo en tratar de quedar bien con quién sabe quién, traicionando lo que la razón y la experiencia nos enseñan. ESTE TEMA ES 100% ECOLÓGICO (de respeto a la Naturaleza), NO SENTIMENTAL.

Tampoco entiendo que afirmar esto sea equiparable a fomentar elodio a las personas con tendencias homosexuales. ESTO ES UNA AUTÉNTICA FALACIA MANEJADA A PROPÓSITO. Al afirmar esto, simplemente estoy haciendo uso del derecho de expresión, como cualquier ciudadano puede hacerlo, de acuerdo a lo que las leyes reconocen, pues no estoy ofendiendo a nadie.

En mi caso concreto, ni odio, ni promuevo las agresiones hacia estas personas. Quienes me conocen, saben bien que —con mis palabras y mis actos— estoy en contra de la violencia, pero aquí y ahora, me ubico, con claridad, a favor de la Naturaleza, del matrimonio y de la familia. 

Todos sabemos que este es un buen momento para trabajar en serio en la protección de México, como lo están reclamando —con toda justicia— un sinnúmero de voces de la sociedad civil. 

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