La Iglesia como institución viva y vivificada por el Espíritu Santo, tiene la capacidad de ser fecunda; de esta manera, ve nacer a sus hijos por medio del Bautismo, los alimenta con la Eucaristía, los regenera a la vida de gracia por la Reconciliación, los fortalece con la Confirmación, les auxilia en los últimos momentos de la vida por la Unción, y de una manera especial los llama y capacita para vivir un estado de vida, sea en el Matrimonio, sea en el Ministerio Sacerdotal. Todo sacramento necesita una preparación particular: para unos se necesitan platicas previas, otros examen de conciencia, otros como el matrimonio les antecede el noviazgo, y por fin, para ser sacerdote es necesario haber recorrido ocho años en promedio dentro del Seminario. Pero ¿de dónde o desde cuándo existen los seminarios? Podemos afirmar que, a grandes rasgos, los seminarios existen desde el tiempodel ministerio público de Jesús cuando,  él mismo llamó a los discípulos para que estuvieran con él (Mc 3, 14). Más en particular, los seminarios tal y como los conocemos ahora tienen su origen en el Concilio de Trento (El Concilio de Trento fue un concilio ecuménico de la Iglesia Católica Romana desarrollado en periodos discontinuos durante 25 sesiones, entre el año 1545 y el 1563. Tuvo lugar en Trento, una ciudad del norte de la Italia actual). Es en la sesión 23 donde se formula el decreto sobre los seminarios. Hay que tener en cuenta, que la necesidad de los seminarios, obedece a la preocupación de la Iglesia por consolidar sacerdotes idóneos, que cumplan con exigencias concretas al servicio de la cura pastoral: Se exige la recta intención, el ejemplo de vida, la formación doctrinal, la castidad perfecta. En resumen, los candidatos al sacerdocio deben ser idóneos para enseñar la verdad que todos deben saber para salvarse, y para administrar los sacramentos, dando pruebas de auténtica piedad, castidad y buen ejemplo. Tal vez tú has venido en alguna ocasión al Seminario de Chihuahua y te has dado cuenta de que existen dos edificios (el Menor y el Mayor), o has advertido que se acaba de construir unas nuevas instalaciones a lasque se les conoce como “Introductorio”. En pocas palabras: el seminario es la casa de formación, donde jóvenes que han terminado la preparatoria, atendiendo libremente a un llamado personal de parte de Dios, ingresan a un proceso de formación con vistas a ser sacerdotes diocesanos. Para ello tienen que cursar un periodo de ocho años estructurados de la siguiente manera: a) Introductorio (1er año); b) Filosofía (2º, 3º  y 4º  años) y; c) Teología (5º, 6º, 7º  y 8º años). Antes del Concilio de Trento ya existían casas de formación para preparar sacerdotes, sin embargo estos eran pocas, de tal manera que el gran acierto del Concilio de Trento es instituir un seminario en cada una de las Diócesis para hacerlas autosustentables en cuanto al clero. Les seguimos invitando a orar por las vocaciones sacerdotales en especial por los Seminaristas de nuestra Arquidiócesis de Chihuahua.  

Serafín González Chavira, Teología III

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