Curso 1931-1932.

Para este curso, el Sr. Guízar, nombró rector del seminario al P. José S. Ramos, un sacerdote muy virtuoso. Como vice-rector fue nombrado el diácono Francisco Servín, que había estudiado su teología en el Seminario de Veracruz.    

Ingresaron a primero de latín: José de Jesús Alarcón(Meoqui), rector del seminario de 1957 a 1966; Arturo García Muñoz, José Sepúlveda y Juan Reyes(Juárez); Roberto Acosta(Jiménez); José Ramos(Concheño); Guillermo Olivas(V. de Allende); Eusebio Hernández(Chihuahua).

 

1.     Vic. Gral. José de la Paz García

2.     Rector: José S. Ramos?

3.     Vice-rector: Francisco Servín?

4.     Manuel Raigosa

5.     José Vasquez

6.     Alberto Durán

7.     Sixto Gutiérrez

8.     Salvador Herrera

9.     Jesús Lobato

10.  Eduardo Ortiz

11.  Jesús Grijalva

12.  Luis Rocha

13.  Adalberto Almeida

14.  Agustín Urbina

15.  Adán Galindo

16.  José Banderas

17.  José Terrazas

18.  Manuel Talamás

19.  Carlos Enríquez

20.  Genaro Ortega

21.  Pedro Aldana

22.  Salvador Morán

23.  Eusebio Hernández

24.  Guadalupe Moreno

25.  Raimundo Uranga

26.  Pablo López

27.  Jesús Esquivel

28.  Juan

29.  Arturo Muñoz

32.  José de Jesús Alarcón

 

Curso 1932-1933.

No se tiene el registro de los que ingresaron a primero de latín. El cuerpo de maestros era el mismo del año anterior: además del rector y vice-rector, el P. Luis Gízar Barragán fue profesor de Teología dogmática, el P. José de la Paz García de Teología moral, el P. Deoses de Derecho. Otras cátedras las impartían el P. Francisco Servín, el subdiácono Jesús López y los minoristas(ordenes menores), Rafael L. Gándara y Martín L. Quiñónez. 

El grupo de teólogos se vio reducido por la ordenación sacerdotal de los padres Jesús López y Rafael L. Gándara.

De pie(de izquierda a derecha): Jesús Esquivel, Carlos Enríquez, Guadalupe Moreno, Agustín Urbina, Adalberto Almeida y Adán Galindo. Sentados: …, José Balderas, P. Francisco Servín, J. 

De pie(de izquierda a derecha): Jesús Esquivel, Carlos Enríquez, Guadalupe Moreno, Agustín Urbina, Adalberto Almeida y Adán Galindo. Sentados: …, José Balderas, P. Francisco Servín, J. 

Curso 1933-1934.

El P. Emiliano Soria, maestro de Teología dogmática, Lógica y Metafísica, fue nombrado prefecto de estudios. Desde los latinistas hasta los teólogos sintieron el fuerte impulso que dio el P. Soria a la vida académica del Seminario. Cada mes hubo Academias públicas, con asistencia de todos los profesores; en presencia de toda la comunidad cada uno de ellos presentaba a sus grupos en la exposición  de las materias que enseñaba. Otra manera de impulsar la vida académica era traer sacerdotes preparados, de la misma diócesis, para dar conferencias, información, etc., con la finalidad de ampliar horizontes en problemas diversos. 

P. Emiliano Soria

P. Emiliano Soria

 Curso 1934-1935.

Como era costumbre, el curso se abrió con los ejercicios espirituales, al término de los cuales, el 30 de septiembre, en la capilla del seminario, a eso de las seis de la mañana, fueron consagrados sacerdotes Salvador Herrera, Alberto Durán y Martín L. Quiñónez; y ordenados diáconos Jesús Elías Trevizo, Sixto Gutiérrez y Luis C. Rocha.

El 23 de octubre siguiente, justo cuando iniciaban las clases de la tarde, cerca de una docena de policías al mando del general Raúl Mendiolea Z. asaltó el edificio del Seminario. Pistola en mano irrumpieron en los salones de clases. Los seminaristas serían en total unos 36.

Narra el P. Grijalva: “fuimos reunidos bajo amenaza de las pistolas que desenfundaron unos diez o doce miembros de la entonces llamada Policía Especial del Gobernador, que en ese tiempo era Rodrigo M. Quevedo.

Raúl Mendiolea Z., jefe de aquella policía invasora, nos exigió que, a la mayor brevedad, todos sacáramos del local del Seminario nuestras pertenencias personales…

Entonces el P. Soria dijo a Mendiolea: Señor, yo debo y necesito llevarme de aquí el Sagrado Depósito(Hostias consagradas); y me lo voy a llevar si usted quiere, pero si usted no quiere, también me lo llevo. Luego llamó en voz alta a todos: Muchachos, cada quien agarre un candelero; al que no me deje pasar le recetan un candelerazo y el que aquí muera sabe que va al cielo, es por defender a Cristo”.

El Señor Obispo Guízar Valencia consiguió que algunos de los seminaristas fueran recibidos en el Seminario de Durango. Aunque no duraron mucho tiempo en este lugar, a causa de la persecución tuvieron que emigrar a San Luis Potosí.

Alumnos de Filosofía (1934) Local de la sagrada familia. Izquierda a derecha, de pie: Juan Manjarréz Agustín Urbina, Manuel Talamás, Carlos Enriques, José Guadalupe Moreno. Sentados: José Balderas, Adalberto Almeida, José Rafael Terrazas, Adán Galindo

Alumnos de Filosofía (1934) Local de la sagrada familia. Izquierda a derecha, de pie: Juan Manjarréz Agustín Urbina, Manuel Talamás, Carlos Enriques, José Guadalupe Moreno. Sentados: José Balderas, Adalberto Almeida, José Rafael Terrazas, Adán Galindo