Fotografía de la llegada de Mons. Guízar Valencia (4 de febrero de 1921)

Fotografía de la llegada de Mons. Guízar Valencia (4 de febrero de 1921)

Sentados(izquierda a derecha): José Ramos, Luis Sulé, Rafael Ramos(hermano de José), Mons. Guízar,  Manuel Moreno(español, del clero diocesano), José Márquez, P. Gutiérrez. De pie, adelante: Eduardo G. Carreón, Miguel Ramos (primo de los otros), Antonio M. Escobar, paulinos españoles encargados del seminario? De pie, fila de atrás: Filiberto Ibarra, Victoriano Chávez, Trinidad Ibarra? Manuel Arroyo, Miguel Quesada, Lopoldo María Aguilar, Salvador B. Uranga, Pedro Maldonado, Paulino.

 

 

 

 

 

Don Antonio Guízar Valencia y el Seminario.

Monseñor Antonio Guízar Valencia, tercer obispo de Chihuahua, tomó posesión de su sede el 4 de febrero de 1921. El 30 de septiembre escribe al P. Eugenio Goñi, visitador provincial de los vicentinos y que había sido rector del Seminario de Chihuahua, para decirle que quiere que todos los sacerdotes que atiendan el Seminario sean mexicanos, “por especiales razones locales”. Como los vicentinos no pudieron satisfacer esta exigencia, tuvieron que entregar la institución, de la cual se hizo cargo el obispo con su propio clero. El curso 1922-1923 se abrió ya bajo la dirección de sacerdotes diocesanos. El primer rector fue el P. Manuel Enríquez, que murió poco después.

Curso 1922-1923.

En 1922 entraron al seminario 100 alumnos, gracias a la propaganda que hizo el señor Obispo y a la respuesta de los párrocos. Pero la precipitación y la falta de formación cristiana hizo que poco a poco fueran saliendo, llegando a ordenarse sólo Arturo Balderrama, Julián Prieto, Joaquín Díaz, Salomón Rahaim, Agustín Palacios(estos dos después entraron en la Compañía de Jesús), Sixto Gutiérrez, Manuel Deoses, Jesús López.

Ese mismo año eran teólogos David Solís, Juan Rivero y Carlos Aguirre. Y estaban por terminar o terminaron ese año los PP. Martiniano Balderrama y Jerónimo Limas.
El curso comenzó con los ejercicios espirituales. Nos podemos imaginar a los nuevos, todos asombrados ante lo que para ellos era un mundo totalmente nuevo: pláticas todo el día, meditaciones y horas de oración, y el mayor sacrificio: todo en absoluto silencio. Tal parece que estos ejercicios espirituales los predicó el mismo Señor Obispo que gustaba mucho de participar en la formación de los alumnos.
La vida diaria comprendía: después del levanto, meditación y la Santa Misa; después del desayuno, una hora de clases y otra de estudio; por la tarde lo mismo junto con el rezo del Rosario; la cena, la preparación y el examen de conciencia para ir a dormir.

Curso 1924-1925.

El 18 de octubre de 1924 se inició el nuevo curso escolar. El mismo señor Obispo era el rector, habiendo nombrado vice-rector al P. José de la Paz García, recientemente regresado de Roma, donde fue ordenado sacerdote el 17 de marzo de 1923, en la Basílica de san Juan de Letrán.
El curso también comenzó con los ejercicios espirituales. Al final de los ejercicios recibieron la primera tonsura y las órdenes menores de Ostiario y Lector los alumnos Carlos Amezcua, Carlos Aguirre, Francisco Espino, David Solís y Juan Rivero, los cuales empezaban primero de teología. También recibió la tonsura Baudelio Pelayo, recién llegado del Seminario de Guadalajara, que cursaba el tercero de Teología.

De izquierda a derecha, sentados: David Solís, Francisco Espino, Jerónimos Limas?, P. Leopoldo María Aguilar, ¿?, P. José de la Paz García, Mons. Guízar, P. Manuel Arroyo, P. Miguel Quezada.

De izquierda a derecha, sentados: David Solís, Francisco Espino, Jerónimos Limas?, P. Leopoldo María Aguilar, ¿?, P. José de la Paz García, Mons. Guízar, P. Manuel Arroyo, P. Miguel Quezada.

Los alumnos de primer ingreso ese octubre de 1924 fueron 48. Algunos de ellos son: Salvador Herrera, Sixto F. Gutiérrez, Eduardo Ortiz, Luis Cruz Rocha, Martín L. Quiñónes, Ignacio González (S.J), José de la Luz y Juan González, Pablo Irigoyen, Lauro Ochoa(todos de Nonoava), Ramón y Filemón García, Francisco García, Rafael Lazo y Manuel Antillón(de Temosáchic). Ingresaron también de la ciudad de Chihuahua: Heriberto y Eduardo García Rivas, Raúl Lechuga, Jesús Santoyo, Jesús Chacón, Manuel Reyes Aragón, Juan Ponce y Alfredo Marrufo. De Cusihiriachic: Hilario Duarte, Jesús Domínguez y Arturo Rubio. De Parral, Jesús Cedillo. De Avalos, Luis Piña. DE la ciudad de México el señor Obispo trajo a dos hermanos de apellido Chávez, que estaban relacionados con su familia. De esta generación es, también, el P. José de Jesús Grijalva.

 Monseñor Guízar Valencia redactó y editó  este año el Reglamento del Seminario que incluye los deberes del Rector, Vice-rector, Ecónomo, Prefecto de disciplina, Director espiritual y profesores. Lo mismo que las obligaciones de los alumnos. Este Reglamento se leía frecuentemente a los alumnos y superiores.

 

 

Segundo curso de latín. Profesor Pbro. J. Manuel R. Arroyo (1926)

Posteriormente fue rector el P. Rafael Ramos, el mismo que, según Mons. Quiñones, había iniciado sus estudios de Seminario en la pequeña escuela del Sr. Cura de Aldama, de donde pasó al Seminario de Durango a completar su preparación.

Después de él, fue rector el P. José Quezada, quien estuvo también poco tiempo en el cargo. Había sido Vicario general y a la muerte de Mons. Pérez Gavilán, fue Vicario capitular de la diócesis aproximadamente un año. Al parecer, él fue quien trajo a la diócesis a la Orden de Caballeros de Colón y la A.C.J.M. 

 

Nueva etapa de persecución.

En julio de 1926, el Seminario diocesano es nuevamente clausurado por las autoridades civiles, como resultado de la persecución contra la Iglesia que desató el presidente Plutarco Elías Calles. De los alumnos, unos fueron enviados a Roma y otros asistían a clases como alumnos externos. En septiembre de 1926 mandó a Roma a cinco seminaristas: Carlos Aguirre, Marcelino Frías(Teología y Derecho), Esteban Muñoz, Joaquín Díaz(Filosofía), y Jesús Cedillo(Latín).

Los demás seminaristas asistían a clases que se impartían en una casa ubicada en las calles Ojinaga y Segunda. Eran profesores del Seminario los padres José de la Paz García, quien seguía siendo vice-rector, Severiano Hurtado, Manuel Arroyo, Baudelio Pelayo, Luis Guízar Barragán y Emiliano Soria.

El grupo de teólogos constaba de 12 alumnos, entre ellos: Carlos Amezcua, Francisco Espino Porras, David Solís, Juan Rivero, Jesús López, Manuel Deoses, Rafael Prieto, Arturo Balderrama, Elías Pulido y Manuel Chávez. El grupo de filosofía quedó reducido a 2: Alberto Durán y Martín L. Quiñónez. El grupo de latinistas quedó en 6: Salvador Herrera, Sixto F. Gutiérrez, Luis Rocha, Eduardo Ortiz, José Vázquez, Emiliano Soria y José de Jesús Grijalva. A medio curso llegó de Guadalajara Agustín Pelayo, hermano del P. Baudelio Pelayo. A pesar de las dificultades, el curso terminó en junio de 1927.

En junio de 1927, el señor Obispo dispuso que fueran a continuar sus estudios en seminarios de España los siguientes alumnos: Emiliano Soria que iba a tercero de Teología, Alberto Durán y Martín L. Quiñónez, Agustín Pelayo, Sixto F. Gutiérrez y José de Jesús Grijalva, a primero.

En la ciudad de El Paso, Texas, en medio de muchas limitaciones, hicieron el curso los alumnos de Teología: Carlos Amezcua, Francisco Espino Porras, David Solís, Juan Rivero, Jesús López, Manuel Deoses, Elías Pulido y Manuel Chávez. Convivieron con ellos, corriendo la misma suerte, D. Antonio Guízar Valencia y D. Francisco González Arias, Obispo de Cuernavaca, los cuales fueron profesores de aquel pequeño grupo. El 2 de junio de 1928 fue ordenado en la misma ciudad de El Paso, el P. Carlos Amezcua.

Para continuar sus estudios y hacer el doctorado en Derecho Canónico, fueron enviados a Roma, en 1928, David Solís, Manuel Deoses y Jesús López. En Roma se ordenaron Solís en 1930 y Deoses en 1931.

 

 

 

                                       Esteban Muñoz

 

David Solís

 

 

 

Manuel Deoses

 

 

 

 

 

 

En la ciudad de Chihuahua, quizá en octubre, empezó el curso del Seminario que, en cuanto alumnos estaba reducida a su mínima expresión. Del curso anterior, habían quedado en la ciudad Salvador Herrera, Eduardo Ortiz y José Vázquez.
En este mismo mes ingresaron al Seminario Raymundo y Manuel Uranga, Luis Talamás, J. Guadalupe Uranga y algún otro. De todos ellos sólo Raymundo se ordenó. También en ese mismo año llegó del Seminario de Teocaltiche, Manuel Raigosa.
En casas particulares, los alumnos recibían clases de los padres José de la Paz García, Severiano Hurtado y Baudelio Pelayo.
Posteriormente el grupo se trasladó al Seminario de Veracruz que funcionaba clandestinamente en Tlalnepantla.

Izquierda a derecha Mons. Martin L. Quiñónez, Rafael Prieto y Alberto Duran (1928)

 

Curso 1929-1930.

El 21 de junio de 1929 se llevó a cabo la firma de los “arreglos”, en que se concedía amnistía general a los grupos levantados en armas y se prometía la devolución de todos los templos y demás edificios pertenecientes a la Iglesia. Sabemos que esto no se cumplió cabalmente.
De 1929 a 1930, bajo la dirección del P. Carlos Amezcua y de algunos otros, cursaron el primer año de latinidad algunos chiquillos: Juan Márquez, Manuel Rivero, Adán Galindo, Rito Gámez, entre otros. También a finales del curso se les había unido, como alumno de Teología, José de Jesús Lobato.

 

 

 

 

PP. José de Jesús Grijalva y José de Jesús Lobato y sus compañeros.

 

Curso 1930-1931

1930 ingresaban a primero de latinidad: Adalberto Almeida y Merino, Carlos F. Enríquez, Humberto Enríquez, y Miguel Lujan(los cuatro de Bachíniva). Manuel Talamás, Jesús Esquivel, Juan Manjarrez, José Rafael Terrazas, Juan Aguirre, Manuel Mercado, Roberto Derrás, José Banderas, Armando Fernández, Lino Arredondo, J. Concepción Labrado(de la ciudad de Chihuahua), Jesús Saénz(de Camargo). J, Guadalupe Moreno(Pueblito de Allende). Agustín Urbina(Santa Isabel).

De este año en adelante, en el Seminario sólo hubo alumnos internos. Mons. Guízar Valencia siguió siendo rector. Nombró pro-rector al P. Carlos Aguirre y vice-rector al P. Carlos Amezcua.

El Sr. Obispo Dn. Antonio Guízar Valencia presidía cada jueves la Hora Santa y cenaba con los alumnos. Continuó su costumbre de asistir cada mes a la lectura de calificaciones, que se hacía en presencia de profesores y alumnos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En San Luis Potosí, en 1935. Primera fila de pie: Jesús Esquivel, Arturo Muñoz,…., Jesús Alarcón, Adalberto Almeida, Manuel Talamás, García y Salvador Herrera. Segunda fila: Raymundo Uranga, Cortinas, Francisco Ferreira,, Trinidad Ferreira, Galindo y Carlos Enríquez. Tercera fila: …, Guadalupe Moreno, …, con monseñor Antonio Guízar Valencia en el centor.